Hierba perenne. Hemicriptófito rizomatoso de la familia Caprifoliaceae.
Tiene un único tallo, que emerge de la tierra procedente de un rizoma engrosado, que permite su identificación. El tallo alcanza hasta 70 cm, siendo simple, erecto y sin pelos, salvo en la zona de los nudos. Las hojas pueden ser sentadas o pecioladas. Las basales y del tallo inferior son pecioladas, las medias y superiores son subsentadas o pecioladas. Todas ellas son enteras, con nula o escasa pilosidad y limbo elíptico, oblongo-lanceolado u oblongo-obovado. El tamaño de la hoja es 2-7×1-5 cm. Las hojas caulinares son de menor tamaño, pinnatífidas o pinnatisectas, con los segmentos rectos, estrechos, de número 2-6 pares y el extremo de mucho mayor tamaño. Inflorescencia cimosa densa que se hace más abierta en la fuctificación, bracteada, con bracteolas triangular-lanceoladas. Flores zigomorfas, rosadas, con corola en tubo, que posee una giba, el tubo acaba en cinco lóbulos, el superior de mayor tamaño y los restantes más pequeños e iguales entre sí. Fruto en aquenio con vilano.
Su hábitat son los roquedos y crestas calizas, y los claros ubicados en quejigares, encinares y coscojares. Presente en todos los sistemas montañosos de la península ibérica, excepto en las sierras almerienses y murcianas. Muy rara en Madrid, solo se conoce de la comarca de Guadalix de la Sierra. Sin embargo, puede estar presente en varios puntos del sureste de Madrid, en el valle del Tajuña, en los bosques y coscojares cercanos a la cornisa pontiense, entre los roquedos. De hecho, ha sido localizado por J.M. Martínez Labarga, botánico de la escuela de forestales en la Dehesa vieja de Carabaña, en el seno de los coscojares que aparecen en la cara norte del valle del Tajuña.
Murcia: Taxon de interés especial (IE)
Imágenes de V. tuberosa

Dehesa de Carabaña (M) Darío Meliá

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